Dictum - Revista de Ciencias Jurídicas y Políticas | Universidad Yacambú | ISSN: 2959-1074
Dictum - Revista de Ciencias Jurídicas y Políticas | Universidad Yacambú

Vol. 5 N° 1

Enero - Junio 2026

Impactos y desafios de la reforma agraria del siglo XXI

Impacts and challenges of 21st-century agrarian reform

Jean Carlos Paris León
Universidad Yacambú, Cabudare-Venezuela

Resumen

Antes de la reforma agraria de 2001, la situación agraria en Venezuela se caracterizaba por una serie de desafíos históricos y estructurales que afectaban profundamente al sector agrícola. Desde principios del siglo XX, con el descubrimiento del petróleo, la economía venezolana se volcó hacia la industria petrolera, relegando la agricultura a un segundo plano. Este cambio de enfoque económico resultó en una disminución significativa de la inversión y el desarrollo agrícola, lo que debilitó la capacidad productiva del país, la reforma agraria de 1960 intentó abordar algunos de estos problemas mediante la redistribución de tierras a aproximadamente 200,000 familias campesinas. Sin embargo, esta reforma no logró transformar de manera sustancial la estructura de la tenencia de la tierra ni mejorar las condiciones de vida de la población rural. La falta de financiamiento adecuado, la escasez de insumos y maquinaria, y problemas de seguridad y contrabando continuaron siendo obstáculos importantes para el desarrollo agrícola. Además, la dependencia de Venezuela de las importaciones de alimentos se incrementó, con el país importando la mayor parte de sus necesidades alimentarias de naciones como Colombia y Estados Unidos. Esta dependencia reflejaba la incapacidad del sector agrícola nacional para satisfacer la demanda interna, exacerbada por políticas económicas que no favorecían la producción local.

Palabras clave:
sector agrícola venezolano; reforma agraria; tenencia de la tierra; economía rentista; dependencia alimentaria

Abstract

Prior to the 2001 agrarian reform, the agricultural situation in Venezuela was characterized by a series of historical and structural challenges that profoundly affected the agricultural sector. Since the early 20th century, with the discovery of oil, the Venezuelan economy shifted its focus to the oil industry, relegating agriculture to a secondary role. This shift in economic focus resulted in a significant decline in agricultural investment and development, which weakened the country’s productive capacity. The 1960 agrarian reform attempted to address some of these problems by redistributing land to approximately 200,000 peasant families. However, this reform failed to substantially transform the structure of land tenure or improve the living conditions of the rural population. The lack of adequate financing, shortages of inputs and machinery, and problems with security and smuggling continued to be major obstacles to agricultural development. Furthermore, Venezuela’s dependence on food imports increased, with the country importing most of its food needs from nations such as Colombia and the United States. This dependence reflected the inability of the domestic agricultural sector to meet domestic demand, exacerbated by economic policies that did not favor local production.

Keywords:
Venezuelan agricultural sector; agrarian reform; land tenure; rentier economy; food dependency

Introducción

La reforma agraria del siglo XXI en Venezuela, implementada bajo el gobierno de Hugo Chávez, buscó abordar las profundas desigualdades en la tenencia de la tierra y revitalizar el sector agrícola del país. Esta reforma se enmarcó en un contexto de políticas más amplias de redistribución de la riqueza y justicia social, con el objetivo de empoderar a los campesinos y pequeños productores. El gobierno se motivó a implementar la reforma agraria del siglo XXI por varias razones clave una de ellas la desigualdad en la Tenencia de la Tierra, una de las principales motivaciones fue abordar la profunda desigualdad en la distribución de la tierra, grandes extensiones de tierra estaban en manos de unos pocos propietarios, mientras que muchos campesinos carecían de acceso a tierras productivas, la soberanía Alimentaria, el gobierno buscaba reducir la dependencia de las importaciones de alimentos y aumentar la producción agrícola nacional, la reforma agraria se veía como un paso crucial para alcanzar la soberanía alimentaria y asegurar que el país pudiera alimentar a su población con producción interna.

Desarrollo

En relación con la justicia social, la reforma agraria fue parte de un esfuerzo más amplio para promover la justicia social y económica. Redistribuir la tierra a los campesinos y pequeños productores se consideraba una forma de empoderar a las comunidades rurales y mejorar sus condiciones de vida. Algo negativo sobre la reforma y que la oposición condeno en su momento fue la Ideología Bolivariana, la reforma agraria estaba alineada con la ideología bolivariana del gobierno de Chávez, que enfatizaba la redistribución de la riqueza y el poder hacia las clases populares y marginadas expropiando tierras privadas, estos factores combinados impulsaron al gobierno a llevar a cabo una reforma agraria ambiciosa, con el objetivo de transformar la estructura agraria del país y promover un desarrollo más -equitativo y sostenible-.

Partidos políticos opositores al gobierno de Chávez también criticaron la reforma agraria. Argumentaban que las expropiaciones eran arbitrarias y que la reforma no estaba bien planificada, lo que podría llevar a una disminución en la producción agrícola y a problemas económicos más amplios al igual que las Organizaciones Internacionales y Expertos, expresaron preocupaciones sobre la implementación de la reforma. Señalaban que la falta de infraestructura, financiamiento y capacitación para los nuevos propietarios podría limitar el éxito de la reforma y afectar negativamente la producción agrícola.

Para entrar en contexto sobre la economía en relación al Agro en Venezuela en el siglo XX y XXI; Es que en el siglo XX se dependía del Petróleo, la economía venezolana se centró en la industria petrolera, lo que llevó a un declive en la inversión y desarrollo agrícola1, la agricultura quedó relegada, y el país dependía en gran medida de las importaciones de alimentos, desigualdad en la Tenencia de la Tierra, la estructura agraria estaba marcada por una alta concentración de tierras en manos de unos pocos grandes propietarios. La reforma agraria de 1960 intentó abordar esta desigualdad, pero no logró cambios sustanciales, baja Productividad Agrícola: La falta de inversión y apoyo al sector agrícola resultó en una baja productividad.

La agricultura contribuía poco al PIB y no podía satisfacer la demanda interna de alimentos. Durante y Después del Gobierno de Chávez la Reforma Agraria del Siglo XXI, En 2001, el gobierno de Chávez implementó la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que buscaba redistribuir tierras no productivas a campesinos y cooperativas., esta reforma tenía como objetivo aumentar la producción agrícola y reducir la dependencia de las importaciones, Inversión en Agricultura, hubo un aumento en la inversión agrícola, con programas de apoyo a los nuevos propietarios de tierras, incluyendo financiamiento, capacitación y acceso a mercados, esto llevó a un incremento en la producción de ciertos rubros agrícolas durante los primeros años de la reforma.

A pesar de los esfuerzos, la reforma agraria enfrentó problemas de implementación, como la falta de infraestructura y recursos adecuados para los nuevos agricultores. Además, la dependencia de las importaciones de alimentos continuó siendo un problema significativo, la reforma agraria tuvo un impacto mixto, si bien se lograron algunos avances en la redistribución de tierras y el aumento de la producción agrícola, también surgieron conflictos sociales y desafíos económicos que limitaron el éxito a largo plazo.

La economía de Venezuela ha sido objeto de atención internacional debido a la profunda crisis que ha transformado el paisaje social y estructural del país. Esta crisis, que se ha intensificado en la última década, ha afectado no solo a la economía nacional, sino también a la calidad de vida de millones de venezolanos. Para entender la situación actual, es fundamental considerar los factores históricos, políticos y económicos que han influido en la economía venezolana.

Sobre el contexto histórico, desde la década de 1920, Venezuela ha sido un país altamente dependiente de la exportación de petróleo. Esta dependencia ha hecho que su economía sea vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional. Durante los años de bonanza petrolera, especialmente en la década de 1970 y principios de los 2000, el país experimentó un crecimiento económico significativo. Sin embargo, la falta de diversificación económica y la mala gestión de los ingresos petroleros sentaron las bases para futuras crisis.

En cuanto a las políticas económicas implementadas, han sido consideradas inconsistentes y erráticas. La nacionalización de industrias, controles de precios y cambios frecuentes en las políticas fiscales y monetarias han llevado a una falta de inversión y a la desconfianza en el sistema económico. La corrupción y la mala gestión de los recursos públicos han exacerbado estos problemas, contribuyendo significativamente a la crisis actual.

La situación Actual económica en Venezuela se caracteriza por varios signos alarmantes; hiperinflación, desde 2017, el país ha enfrentado tasas de inflación que han alcanzado cifras astronómicas, erosionando el poder adquisitivo de los ciudadanos, la hiperinflación ha sido impulsada por la monetización del déficit fiscal y la pérdida de confianza en la moneda local, el bolívar, esto trajo como consecuencias desempleo y subempleos, las tasas de desempleo y subempleo aumento, con un gran porcentaje de trabajadores informales que luchan por sobrevivir. la falta de oportunidades laborales ha llevado a una migración masiva de venezolanos en busca de mejores condiciones de vida en otros países, desabastecimiento de bienes básicos, la falta de productos esenciales ha llevado a una situación de emergencia humanitaria, con la población teniendo dificultades para acceder a alimentos y medicinas.

Este desabastecimiento es resultado de la caída de la producción interna y las restricciones a las importaciones, y como toda política trae un impacto social, la crisis económica ha tenido un impacto profundo en la estructura social del país la más grande es la emigración masiva, ya que millones de venezolanos han dejado el país en busca de mejores oportunidades, creando una diáspora significativa en América Latina y otras partes del mundo. Esta emigración ha tenido efectos tanto positivos como negativos en los países receptores y en las familias que permanecen en Venezuela, aumento de la Pobreza, uno de cada tres venezolanos vive en condiciones extremas de pobreza, lo que ha incrementado la desigualdad social y económica, La pobreza ha llevado a un deterioro en la calidad de vida y en el acceso a servicios básicos como la salud y la educación, fractura del tejido social, la situación económica ha generado tensiones sociales y políticas, llevando a protestas y descontento generalizado. La polarización política y la represión de las manifestaciones han agravado la crisis social.

Las perspectivas futuras a pesar del panorama desalentador, algunos expertos argumentan que existe un camino hacia la recuperación, diversificación económica, diversificar la economía más allá del petróleo es esencial para reducir la vulnerabilidad a las fluctuaciones del mercado internacional. Invertir en sectores como la agricultura, el turismo y la tecnología podría generar nuevas fuentes de ingresos y empleo, la inversión extranjera, la atracción de inversiones extranjeras podría ser clave para revitalizar sectores estratégicos. Sin embargo, esto requiere un entorno político y económico estable y predecible, reformas estructurales, implementar reformas estructurales es esencial para sentar las bases de una economía más sostenible a largo plazo.

Estas reformas deben incluir la mejora de la gobernanza, la lucha contra la corrupción y la creación de un marco legal que promueva la inversión y el desarrollo. La economía de Venezuela enfrenta desafíos monumentales que requieren soluciones integrales y sostenibles. La crisis actual es el resultado de décadas de dependencia del petróleo, políticas económicas erráticas y mala gestión de los recursos. Sin embargo, con un enfoque adecuado en la diversificación económica, la atracción de inversiones y la implementación de reformas estructurales, existe la posibilidad de que Venezuela pueda superar esta crisis y construir una economía más resiliente y equitativa

En resumen, mostrando un poco el panorama económico actual de nuestro país, donde una nueva reforma agraria, con más potencia e inversión, para no depender solamente del crudo venezolano, fracaso, fueron políticas estratégicas para la expropiación de tierras extender el control total en partes fronteriza de nuestro país, y usar dichas tierras con otros fines.

Así las cosas, las políticas económicas inconsistentes y crisis socioeconómicas es la que acompaña al país en la actualidad, sin embargo, varios analistas económicos y expertos en agricultura han propuesto una serie de acciones para revitalizar el sector agrícola y asegurar la seguridad alimentaria del país como garantizar el Estado de Derecho y la Propiedad Privada, es fundamental restablecer la confianza en el sistema legal y garantizar el respeto a la propiedad privada para atraer inversiones en el sector agrícola, la seguridad jurídica es esencial para que los agricultores y empresarios inviertan en la producción agrícola sin temor a expropiaciones arbitrarias, flexibilización de controles de precios y el control cambiario para facilitar el acceso a insumos agrícolas y estimular la producción nacional, esto incluye permitir la libre importación de insumos y maquinaria agrícola necesarios para mejorar la productividad, inversión en Tecnología y Modernización, fomentar el uso de tecnologías avanzadas como la agricultura de precisión, el manejo integrado de plagas y nutrientes, y la siembra directa.

Estas prácticas pueden aumentar la productividad, reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia del uso de recursos, invertir en la formación de los agricultores para que puedan adoptar nuevas tecnologías y prácticas agrícolas sostenibles. Programas de capacitación y extensión agrícola son cruciales para difundir conocimientos y técnicas modernas, mejora de Infraestructura Rural, desarrollar la infraestructura necesaria para el transporte, almacenamiento y comercialización de productos agrícolas. Esto incluye la construcción y mantenimiento de carreteras rurales, sistemas de riego y centros de acopio, acceso a financiamiento para pequeños y medianos agricultores mediante la creación de líneas de crédito específicas y subsidios, el financiamiento adecuado permite a los agricultores invertir en mejoras tecnológicas y aumentar su capacidad productiva, implementar prácticas de agricultura regenerativa que mejoren la salud del suelo y aumenten la biodiversidad.

Estas actividades incluyen la rotación de cultivos, el uso de cultivos de cobertura y la agroforestería, estimular la aplicación de buenas prácticas para reducir la huella climática de las operaciones agrícolas. Esto incluye la adopción de tecnologías que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de agua, la participación comunitaria es importante Involucrar a las comunidades locales en la planificación y ejecución de proyectos agrarios para asegurar que las políticas respondan a sus necesidades y realidades. La participación comunitaria es clave para el éxito de las iniciativas de desarrollo rural, promover la creación de empleos calificados en las áreas rurales mediante el apoyo a pequeñas y medianas empresas agrícolas. Esto no solo mejora la economía local, sino que también reduce la migración hacia las ciudades.

La recuperación y potenciación del sistema agrícola en Venezuela requiere un enfoque integral que combine reformas institucionales, inversión en tecnología, desarrollo de infraestructura, prácticas sostenibles y fortalecimiento de las comunidades rurales. Implementar estas acciones puede revitalizar el sector agrícola, mejorar la seguridad alimentaria y contribuir al desarrollo económico y social del país. Las medidas cautelares de aseguramiento aplicadas por el INTI “son un instrumento de aseguramiento provisional para garantizar que las tierras se pongan en producción inmediata y así impulsar la soberanía y seguridad agroalimentaria de la Nación. Estas disposiciones están contempladas en el artículo 85 de la Ley de tierras y desarrollo agrario (LTDA) en el capítulo referente al rescate de tierras.

Sin embargo, estas medidas solo se aplican “en las tierras del INTI o de carácter público o baldíos, ocupados ilícita o ilegalmente, luego de haberse iniciado el procedimiento de rescate para permitir el ingreso de grupos organizados o no de campesinos a los fines de poner las tierras en producción (INTI, en http://www.int.gov.ve). Por su parte, las cartas agrarias son. “un Instrumento jurídico creado a partir de la Resolución Nº 177 del decreto Nº 2292 publicado en Gaceta Oficial Nº 37624 de fecha 04/02/2003, a través del cual se autoriza la ocupación de grupos campesinos organizados o no, en las tierras públicas con vocación agrícola, mientras se tramitan y resuelven los procedimientos de adjudicación provisional, de conformidad con la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario” (INTI, en http://www.int.gov.ve).

Las expropiaciones llevadas a cabo durante el gobierno de Hugo Chávez fueron una parte central de su política económica y social, destinada a redistribuir la riqueza y promover la justicia social, sin embargo, estas medidas generaron reacciones mixtas tanto entre el pueblo venezolano como entre los partidos políticos. Una parte significativa de la población, especialmente los sectores más pobres y marginados, apoyó las expropiaciones, para muchos, estas medidas representaban una oportunidad para acceder a recursos y tierras que históricamente habían estado concentradas en manos de unos pocos, la retórica de Chávez sobre la justicia social y la redistribución de la riqueza resonó fuertemente entre estos grupos, quienes veían en las expropiaciones una forma de corregir las desigualdades históricas, durante los momentos de mayor tensión, como el golpe de Estado de 2002, muchos venezolanos salieron a las calles para defender el gobierno de Chávez y sus políticas.

La movilización popular fue crucial para el retorno de Chávez al poder después del golpe, demostrando el apoyo significativo que tenía entre ciertos sectores de la población. Sin embargo, no toda la población apoyó las expropiaciones. Sectores de la clase media y alta, así como algunos pequeños y medianos empresarios, expresaron su preocupación por la seguridad jurídica y la estabilidad económica del país. La incertidumbre sobre la propiedad de la tierra y los bienes expropiados generó desconfianza y temor entre estos grupos.

Apoyo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

El PSUV, el partido fundado por Chávez, apoyó firmemente las expropiaciones. Los miembros del partido veían estas medidas como esenciales para la construcción del socialismo del siglo XXI y la consolidación de la Revolución Bolivariana.

Los partidos de oposición, como Acción Democrática (AD) y Primero Justicia (PJ), criticaron duramente las expropiaciones. Argumentaban que estas medidas eran arbitrarias y que socavaban la propiedad privada y la inversión extranjera. La oposición también señaló que las expropiaciones a menudo resultaban en una disminución de la productividad y el deterioro de las empresas expropiada. Las expropiaciones contribuyeron a la polarización política en Venezuela. Mientras que los partidarios de Chávez veían las expropiaciones como un paso necesario hacia la justicia social, los opositores las consideraban un ataque a la libertad económica y a los derechos de propiedad4. Esta polarización se reflejó en las elecciones y en las manifestaciones públicas, con ambos lados movilizando a sus bases en apoyo o en contra de las políticas del gobierno.

En resumen, las expropiaciones durante el gobierno de Hugo Chávez generaron reacciones diversas y polarizadas tanto entre el pueblo venezolano como entre los partidos políticos. Mientras que muchos vieron estas medidas como un avance hacia la justicia social y la redistribución de la riqueza, otros las percibieron como una amenaza a la propiedad privada y a la estabilidad económica. Esta dualidad de reacciones refleja la complejidad y la controversia de las políticas de expropiación en el contexto de la Revolución Bolivariana. Este ensayo analiza también la situación actual de la agricultura en Venezuela, centrándose en los productos que se exportan e importan, y los factores que influyen en estas dinámicas.

La agricultura venezolana ha experimentado una serie de transformaciones a lo largo de los años. Actualmente, los principales cultivos incluyen maíz, arroz, sorgo, ajonjolí, maní, girasol y algodón. Sin embargo, los más demandados son la caña de azúcar, el café, el cacao, el tabaco, el maíz y el arroz. A pesar de la diversidad de cultivos, la producción agrícola no ha sido suficiente para satisfacer la demanda interna, lo que ha llevado a una dependencia significativa de las importaciones.

Las exportaciones agrícolas de Venezuela han disminuido en comparación con décadas anteriores, pero algunos productos siguen siendo relevantes en el mercado internacional:

Factores que Influyen en las Exportaciones e Importaciones

Dependencia del Petróleo: La economía venezolana ha estado históricamente centrada en la industria petrolera, lo que ha llevado a una disminución en la inversión y desarrollo del sector agrícola. Esta dependencia ha exacerbado la necesidad de importar alimentos.

Crisis Económica y Social, en Venezuela ha afectado gravemente la producción agrícola. La hiperinflación, la falta de insumos y la inseguridad han limitado la capacidad de los agricultores para producir y comercializar sus productos.

Políticas Agrarias, las políticas agrarias implementadas, como la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, han tenido un impacto mixto. Aunque se han redistribuido tierras, la falta de recursos y apoyo técnico ha limitado el éxito de estas iniciativas.

Desafíos; Inseguridad y Crisis Económica, la inseguridad, la crisis eléctrica, la falta de gasoil y la presencia de grupos armados afectan negativamente la producción agrícola, dependencia de Importaciones, la alta dependencia de las importaciones de alimentos pone en riesgo la seguridad alimentaria del país, falta de Infraestructura, la infraestructura deficiente para el transporte y almacenamiento de productos agrícolas limita la capacidad de los agricultores para comercializar sus productos de manera eficiente.

Oportunidades; diversificación de la Producción, aprovechar la diversidad geográfica y climática de Venezuela para diversificar la producción agrícola y reducir la dependencia de las importaciones. Inversión en Tecnología; fomentar la adopción de tecnologías avanzadas para mejorar la productividad y eficiencia del sector, La agricultura en Venezuela enfrenta desafíos significativos, pero también presenta oportunidades para revitalizar el sector y mejorar la seguridad alimentaria del país. La diversificación de la producción, la inversión en tecnología y las reformas institucionales son pasos cruciales para lograr un desarrollo agrícola sostenible. Con un enfoque integral y políticas adecuadas, Venezuela puede recuperar su capacidad productiva y reducir su dependencia de las importaciones, asegurando así un futuro más próspero para su población.

El rescate administrativo de tierras en Venezuela es un proceso regulado por la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, que busca recuperar tierras ociosas o utilizadas de manera no conforme para ponerlas en producción y promover la justicia social en el campo. A continuación, se presentan algunas recomendaciones para mejorar este proceso:

Claridad y Transparencia en el Proceso; Definición Clara de Tierras Ociosas y Uso No Conforme: Es fundamental tener una definición clara y precisa de lo que constituye tierras ociosas y uso no conforme. Esto ayudará a evitar interpretaciones arbitrarias y garantizará que el proceso de rescate se aplique de manera justa y equitativa. Transparencia en la Ejecución; Implementar mecanismos de transparencia en todas las etapas del proceso de rescate, desde la identificación de las tierras hasta su adjudicación. Esto incluye la publicación de informes técnicos y decisiones administrativas para que sean accesibles al público.

Fortalecimiento Institucional, Capacitación del Personal del INTI: El Instituto Nacional de Tierras (INTI) debe contar con personal capacitado y recursos suficientes para llevar a cabo el proceso de rescate de manera eficiente. La formación continua en aspectos técnicos y legales es crucial para mejorar la gestión de tierras. Coordinación Interinstitucional; Fomentar la colaboración entre el INTI y otras instituciones relevantes, como el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras, para asegurar una implementación coherente y efectiva de las políticas agrarias.

Participación Comunitaria involucrar a las Comunidades Locales

Las comunidades locales deben ser parte activa del proceso de rescate de tierras. Esto incluye la consulta y participación en la identificación de tierras ociosas y en la planificación de su uso futuro. Apoyo a los Nuevos Beneficiarios, proveer a los nuevos beneficiarios de tierras con el apoyo necesario, incluyendo acceso a financiamiento, insumos agrícolas, capacitación y asistencia técnica. Esto garantizará que las tierras recuperadas sean utilizadas de manera productiva y sostenible. Revisión y Mejora del Marco Legal, revisión Legislativa; Revisar y actualizar la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario para asegurar que el proceso de rescate respete los derechos constitucionales y legales de todos los involucrados. Esto incluye garantizar el derecho a la defensa y la justa indemnización en casos de expropiación.

Simplificar los procedimientos administrativos para hacerlos más ágiles y menos burocráticos. Esto ayudará a reducir los tiempos de espera y a aumentar la eficiencia del proceso de rescate. Monitoreo y Evaluación Sistema de Monitoreo y Evaluación; Establecer un sistema de monitoreo y evaluación para seguir el progreso de las tierras rescatadas y asegurar que se están utilizando de acuerdo con los objetivos establecidos. Esto permitirá identificar problemas y ajustar las políticas según sea necesario. Informes Periódicos; Publicar informes periódicos sobre el estado de las tierras rescatadas, incluyendo información sobre su uso actual y los beneficios obtenidos. Esto fomentará la rendición de cuentas y la transparencia.

Conclusiones o Reflexiones

El rescate administrativo de tierras en Venezuela es una herramienta importante para promover la justicia social y la productividad agrícola. Sin embargo, su éxito depende de la claridad y transparencia del proceso, el fortalecimiento institucional, la participación comunitaria, la revisión del marco legal y un sistema efectivo de monitoreo y evaluación. Implementar estas recomendaciones puede mejorar significativamente la gestión de tierras y contribuir al desarrollo rural sostenible en Venezuela.

REFERENCIAS

AgriculturaWiki. (s.f.). Cómo era la estructura social de la Venezuela agraria: Estructura social de la Venezuela agraria historia y evolución. https://agriculturawiki.com/como-era-la-estructura-social-de-la-venezuela-agraria-estructura-social-de-la-venezuela-agraria-historia-y-evolucion

Delahaye, O. (2020). La cuestión agraria, la producción agroalimentaria y la aprobación de la tierra y del trabajo en Venezuela: una revisión histórica. Agroalimentaria, 26(50), 183–207.