Vol. 18 N° 1
Enero - Junio 2026
La presente investigación planteó como propósito comprender el sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental del adolescente del sector Potrerito, en el municipio Palavecino del estado Lara. Se abordó la temática desde el idealismo como postura ontológica, con un enfoque cualitativo, centrado en el paradigma interpretativo, un estudio fenomenológico-hermenéutico; en el cual los versionantes clave fueron tres (3) padres de adolescentes, quienes interactuaron en una entrevista a profundidad. La información fue categorizada y se empleó la triangulación de informantes, para la reflexión sobre el fenómeno en estudio. Los hallazgos permiten mencionar que el sistema de creencias de los padres no los lleva a concebir como necesaria la atención y prevención en la salud mental en los adolescentes. Por lo cual, se sugiere implementar actividades para la promoción de la salud mental como aspecto esencial en este grupo de la población
This research aimed to understand the belief system regarding the promotion of adolescent mental health in the Potrerito sector of the Palavecino municipality in Lara state. The topic was approached from idealism as an ontological stance, with a qualitative approach, centered on the interpretive paradigm, a phenomenological-hermeneutic study; in which the key interpreters were three (3) parents of adolescents, who interacted in an in-depth interview. The information was categorized, and informant triangulation was employed to reflect on the phenomenon under study. The findings indicate that the parents' belief system does not lead them to perceive mental health care and prevention as necessary for adolescents. Therefore, it is suggested that activities be implemented to promote mental health as an essential aspect for this population group.
El ser humano como ser social, aprende conductas, hábitos, estilos de vida y actuación en el medio social, en primera instancia en el hogar, en la familia como institución primaria de toda sociedad, luego se integran la escuela, comunidad; entre otros escenarios que forman parte del ambiente social, todo lo cual incide en la existencia del individuo y también en su salud tanto física, como mental, con el impacto en las actuaciones en diversos escenarios.
Las interacciones del individuo con el ambiente y semejantes son relevantes para la salud, término definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024), como "un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades" (p.1). Por ello, el ideal es el equilibrio, la homeostasis de estos elementos, en el marco de la salud mental que para la citada fuente es “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” (p.1). Esta definición tiene implícitos los factores biológicos, psicológicos y sociales, tanto de origen individual como familiar y social.
En efecto, la salud mental es el resultado de diversos factores y elementos, sin embargo, es relevante la promoción de esta. Es un proceso habilitador que se realiza con y para las personas. Así, en la promoción de la salud mental del adolescente, es relevante centrarse en las formas de pensar y sentir de cada persona; esto incluye el sistema de creencias, sus necesidades emocionales, afectivas y sus avatares vitales. De lo anterior se deduce que el bienestar integral requiere salud en dos vertientes: individual y comunitaria. Es ahí, donde se conectan las ideas expuestas en cuanto al hombre existiendo en un espacio y tiempo, pero a su vez influenciado por el entorno, en un proceso de socialización que si bien dura a lo largo de la vida, tiene sus principales matices en la infancia y adolescencia.
Interpreto de lo anterior, que el ser humano interactúa con sus semejantes, relaciones que se dan en primera instancia en el hogar, luego la escuela y comunidad; escenarios en los cuales adquiere pautas comportamentales de incidencia incluso en la salud de los adolescentes, quienes al interactuar con sus semejantes adquieren hábitos y estilos de vida que a la larga son determinantes en la salud física y mental; premisa que lleva a enfatizar el rol de la promoción de la salud mental desde diversos actores sociales, entiéndase familia, escuela, comunidad, entre otros.
Ahora bien, surge una inquietud: ¿Qué aspectos y actores está implícitos en la salud mental del adolescente?, una de las respuestas está en los postulados de la teoría ecológica de Bronfrenbrmer (1987), cuyos postulados llaman a la consideración el desarrollo como un fenómeno de continuidad y cambio en los seres humanos tanto de los grupos como los individuos. En términos prácticos, el individuo no está solo, forma parte de un sistema, interacción ando con el resto de los elementos del sistema. A la vez, cada sistema se encuentra dentro de otro. Esto, lleva a reflexionar que las interacciones con el entorno son fundamentales para la prevención en la salud mental del adolescente.
Lo expresado en el párrafo que antecede, lleva a destacar la importancia de unos adultos significantes enfocados en favorecer escenarios y acciones para la salud mental de la población. Quiere decir que el estudio de este fenómeno requiere un abordaje holístico, integral. Debo tomar en consideración el microsistema de la familia el meso sistema que puede ser la escuela en una comunidad que sería el hecho sistema hasta llegar a las características, particularidades, costumbres sobre lo que es aceptado o no en la sociedad que vendría ser el macrosistema. Todos estos elementos, convergen entonces en los comportamientos, pero también en los hábitos y prácticas que a la larga tienen incidencia en la salud mental.
Sin embargo, como lo menciona la Organización Mundial de la salud (OMS, 2023) la mayoría de los trastornos mentales de inicio en la adolescencia ni se detectan, ni se tratan y las consecuencias de no abordarlos en esa etapa hace que se extiendan a la edad adulta. Es por ello que este organismo reconoce la salud mental como uno de los principales problemas sanitarios que afectan actualmente a los jóvenes. Inclusive, 75% de las personas que sufren algún trastorno mental en la edad adulta experimentaron su inicio antes de los 25 años. Las estadísticas presentadas en los párrafos que anteceden me llevan a reflexionar sobre la importancia de la promoción de la salud mental, como sostiene la citada fuente, en el proceso de lograr una salud positiva, mejorar la calidad de vida y reducir la diferencia en expectativa de salud entre países y grupos.
Respecto a la salud mental en Venezuela, Sarmiento (2018), hace mención que 50% de las familias van a consultas en el Servicio de Atención Psicológica porque tienen conflictos internos y por el empleo de castigos físicos y humillantes. Reporta informes del 28% de adolescentes que piden ayuda psicológica porque tiene alteraciones en el estado de ánimo, lo que redunda en el agravamiento de las condiciones de vida. El autor cita, por ejemplo, la crisis migratoria donde las familias se han separado, infantes y adolescentes han perdido el contacto con su familia.
Ante lo expresado, procedo a abordar este fenómeno, en el contexto del sector Potrerito en el municipio Palavecino del estado Lara, en el cual contacté al vocero de salud del Consejo Comunal, quien expresó de manera verbal su concepción sobre la promoción de la salud mental del adolescente, cito: “Por acá creemos que esos muchachos que se portan mal lo que están es falta de palo. Los padres tienen que ponerle autoridad, eso de psicólogo es para los locos” (vocero de salud del Consejo Comunal de Potrerito).
Por su parte, una madre de la comunidad refiere: “Eso de llevar a un muchacho a una consulta o al psiquiatra es para gente que tiene plata, uno no tiene tiempo para andar metido en eso. Mi hijo me quiere manipular con el cuento que anda triste, ese lo que no quiere es hacer oficio. Yo lo regaño y así se cura un rato. Por eso no lo lleve más a la consulta con la psicóloga al ambulatorio”. (Madre de adolescente del sector).
Algunos de esos adolescentes de la zona acuden a la consulta de psicología del aambulatorio Don Felipe Ponte Hernández de la ciudad de Cabudare, por presentar comportamientos que requieren atención profesional- A este respecto, manifestó su inquietud a la investigadora, por la falta de apoyo de los padres en cuanto a la atención y seguimiento de las consultas de los adolescentes, expresa: “En esta consulta es difícil hacer seguimiento a los casos, los padres poseen creencias de que su hijo no está loco, que si deben castigarlo. En fin, cualquier excusa para no acudir a las citas.”, a juicio de esta profesional, tal comportamiento de los padres dificulta la de promoción y prevención.
De la expresión anterior de la informante, interpreto que emerge el sistema de creencias como un aspecto esencial y determinante en la promoción de la salud mental del adolescente. Dichas aseveraciones de los informantes señalados difieren de los objetivos y finalidades de diversos programas de promoción puesto que, la realidad actual, plasmada en párrafos precedentes, dista mucho de las expectativas creadas desde las perspectivas institucionales. De tal manera, que me planteé cómo propósito comprender el sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental del adolescente del sector Potrerito, en el municipio Palavecino del estado Lara.
La presente investigación se centró en la temática de la salud mental del grupo de edad de la población ubicada en la etapa del ciclo vital adolescencia, lo cual ha sido el centro de diversos estudios, entre ellos el informe presentado por Saraiba (2022), sobre la salud mental adolescente en Venezuela, con el auspicio de Cecodap y del Servicio de Atención Psicológica de la ONG (SAP). La revisión de datos estadísticos a nivel nacional permitió señalar a los adolescentes como una población especialmente vulnerable en el acceso de sus derechos generales y, sobre todo, en lo relativo a la salud mental. Reportando 4.959 personas solicitando consultas, con riesgo suicida frente a situaciones de violencia que puedan vivir en 41.2% de los casos.
Otro motivo de consulta es el comportamiento disruptivo, que representa 22,8% de la cifra total; seguido de la situación de violencia con 14,0% y los conflictos familiares con 12,3%. En el caso de las adolescentes mujeres, los conflictos familiares suponen 11,3% de los motivos de consultas, seguido por 8,3% de casos relacionados a diferentes expresiones de violencia que se ven expuesta. Ante ello, Saraiba (2022), recomendó a las autoridades la promoción de la salud mental, constituyendo un referente para la investigación en curso.
En el contexto de Perú a Bardales-Encinar, et al. (2021), con un trabajo referido a determinar la relación entre ansiedad, y depresión con el rendimiento académico en estudiantes adolescentes de nivel secundario de una Institución Educativa del distrito de Trujillo, Perú. Se realizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, seleccionando a 164 estudiantes entre 13 y 17 años, 77 hombres y 87 mujeres. Se aplicaron dos instrumentos: el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI) y el Inventario de Depresión de Beck (BDI-II) con un nivel de confiabilidad de 0.951 y 0.955 respectivamente.
Los resultados con Rho Spearman mostraron que la ansiedad y la depresión se relacionan de manera significativa (p<0.01) con el rendimiento académico, presentando coeficientes de correlación negativos -0.653 para ansiedad y -0.898 para depresión, es decir, a mayor ansiedad o depresión, menor rendimiento académico. Como conclusión es fundamental abordar la salud mental de los estudiantes adolescentes como parte integral de su desarrollo académico y personal. Por lo cual, la investigación es un aporte al destacar cómo la estabilidad y salud mental afecta todas las áreas de su vida, siendo relevante darles atención integral.
En este orden de ideas, Padilla-Languré, et al. (2024), abordaron el tema de la salud mental en adolescente, al considerar que involucra una mezcla de recursos personales y psicosociales, actitudes, afectos y comportamientos positivos que permiten a la persona enfrentar los retos que se le presentan en la vida, a nivel personal, familiar, social y escolar. El objetivo que se plantearon fue determinar la asociación entre factores personales y la salud mental positiva en estudiantes de bachillerato en tiempos de COVID-19.
En lo metodológico, asumió el paradigma positivista, enfoque cuantitativo, en un estudio descriptivo correlacional. Muestreo intencional no probabilístico, en una muestra de 210 estudiantes de ambos sexos, edades de 15 a 19 años, inscritos en ciclo 2022-1 del turno matutino. Se aplicó encuesta de factores personales y Escala de Salud Mental Positiva, previo asentimiento y consentimiento informado. El análisis estadístico fue descriptivo e inferencial.
Como principales resultados destacan 42 % de estudiantes que presentaron COVID-19 y 45% manifestó pérdidas por ello. La salud mental positiva global fue baja en 50.5 % de los estudiantes. Hubo asociación estadística significativa positiva en salud mental positiva global con sexo p=0.01, y negativa con padecer alguna enfermedad mental p=0.01 y contar con familiares que padecían alguna enfermedad mental p=0.05. Esto permitió concluir que, la salud mental positiva de los jóvenes fue baja, se requiere ser estudiada para generar intervenciones de enfermería en promoción y prevención de la salud escolar para favorecer un afrontamiento efectivo del manejo el estrés de los jóvenes que cursan bachillerato al considerar a la familia, la sociedad y al ámbito educativo.
Los trabajos mencionados como referentes constituyen aportes para el estado del arte del tema en desarrollo, destacando la adolescencia como una etapa crítica, matizada de vulnerabilidad, al estar en riesgo la salud mental. Lo cual urge diversas iniciativas con apoyo de los adultos significantes para lograr la promoción de la salud mental, con el consecuente beneficio que ello implica a nivel individual y del colectivo.
El ciclo vital del ser humano tiene diversas etapas, una de ellas la adolescencia, la cual de acuerdo con la OMS (2023), “es una etapa de crecimiento y formación marcada por cambios físicos, emocionales y sociales, en la que factores como la pobreza, el maltrato y la violencia pueden aumentar la vulnerabilidad a los problemas de salud mental” (p. 3). En esta, es importante proteger su integridad, garantizar su desarrollo es una preocupación de los Estados.
Esta etapa, para la citada fuente, se sitúa entre la niñez y la edad adulta, generalmente abarcando las edades de 10 a 19 años. Es un período de importantes cambios y desarrollo en múltiples aspectos de la vida de una persona. En lo físico, se producen cambios hormonales que conducen al desarrollo de características sexuales secundarias, como el desarrollo de senos en las mujeres y el crecimiento de vello facial en los hombres. En lo cognitivo aumenta la capacidad de pensamiento abstracto, resolución de problemas y toma de decisiones a medida que sus cerebros continúan madurando.
Dicho desarrollo alcanza lo psicosocial, con la búsqueda de identidad, la formación de relaciones con pares y la búsqueda de autonomía de los padres. Los adolescentes también pueden experimentar una mayor intensidad emocional y cambios de humor. Por lo cual, es primordial promover su bienestar psicológico y ofrecerles servicios de salud mental son medidas fundamentales para velar por su salud y bienestar tanto durante esa etapa como en la edad adulta, ello implica la salud mental, lo cual tiene implícito, el sistema de creencias.
Las creencias se forman en el marco de la socialización, que según Granado (2001), es el tipo de interacción que se establece un sujeto social con otro u otros respecto de ciertas propiedades, características o procesos del entorno y de los efectos percibidos sobre el mismo según roles y actividades desarrolladas. Ello impacta en diversos aspectos, uno de ellos el sistema de creencias.
Sobre lo referido, Llorente (2020), concibe las creencias como “un conjunto de conceptos generales que gobiernan nuestra visión del mundo y nuestra actividad en él” (p. 1), con una red de pautas de interpretación de las futuras experiencias. En concreto, una creencia es el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa; cuando se objetiva, el contenido de las creencias puede conceptualizarse como estados de la mente en los que las personas asumen como verdaderos y válidos los conocimientos o experiencias que tienen sobre determinados sucesos o cosas.
Dichas creencias afectan no solo al propio individuo que las presenta, sino también al resto de las personas, estando inmersas la salud colectiva, que para la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2024), es “...determinada por la interacción entre las características de las personas, las familias, el medio social, cultural y ambiental, así como por los servicios de salud y la influencia de factores sociales, políticos y globales” (p. 3). Son producto de las interacciones en la familia, grupo de pares, escuela y medios de comunicación.
Al parafrasear a Llorente (2020), el sistema de creencias es el conjunto de valores, principios, ideas, normas y perspectivas que una persona adopta y que guían su comportamiento y su visión de la vida. Este sistema se forma a lo largo del tiempo a través de la influencia de diversos factores, como familia, cultura y sociedad, religión, educación, amigos, grupo de pares y experiencias personales. Alcanzan a la vez, las expectativas sobre el rendimiento académico, la elección de carrera, las relaciones y el futuro pueden generar presión y ansiedad. De ahí, la importancia de atender este aspecto, por medio de la promoción de la salud mental.
La salud integral debe atender por supuesto, el área mental, lo cual es esencial, más aún a la luz de lo señalado por la OMS (2023), con reportes que apuntan a lo siguiente “a pesar de que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años (el 14%) padece algún trastorno mental, (1) muchas de estas afecciones no reciben el reconocimiento y el tratamiento que requieren” (p. 4). Estando en riesgo su desarrollo integral.
Así, en la infancia y adolescencia, es importante abordar el concepto de salud, de forma integral, lo que abarca el elemento mental, que desde la óptica de la OMS (2023), implica “un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” (p.1). Es una demanda crucial en la actualidad, es un tema crucial, especialmente en Venezuela, donde factores socioeconómicos y otras circunstancias pueden afectar el bienestar de los jóvenes.
Ante ello, toma relevancia y urgente necesidad, la promoción de la salud mental, que en palabras de la OMS (2023), es un proceso sistemático y planificado. “Es aquel conjunto de actividades que implican la creación de condiciones individuales, sociales y ambientales que permitan el óptimo desarrollo psicológico y psicofisiológico” (p.17). Dichas iniciativas involucran a individuos en el proceso de lograr una salud positiva, mejorar la calidad de vida y reducir la diferencia en expectativa de salud entre países y grupos.
Según estos argumentos, es necesario promover la salud mental desde los primeros años de vida, en el marco del desarrollo biológico, psicológico y social. Ello para la OMS (2023), tiene importancia para prevenir o por lo menos, tratar precozmente para disminuir su repercusión en la vida de las personas. Ambas precisan de condiciones adecuadas para ser llevadas a cabo, como es el conocimiento de la salud mental, de los factores que la protegen o que la ponen en riesgo, de la forma inicial como se presentan los trastornos mentales y de la manera más adecuada de abordarlos.
Por ello, entre otras opciones para la promoción de la salud mental en los adolescentes están las siguientes mencionadas por Meléndez-Armenta (2023): (a) Fomentar un entorno familiar y escolar seguro y de apoyo y (b) Dar talleres de orientación a los padres a fin de promover la comunicación efectiva, que permita a la vez, fortalecer los lazos familiares y la relación filial. Es imperante integrar en estas acciones al sector educativo, para desarrollar habilidades sociales de comunicación, resolución de conflictos, con la construcción de relaciones saludables. Con la guía de herramientas y estrategias para afrontar el estrés y la presión. Ello demanda a la vez, fortalecer destrezas en la toma de decisiones responsable e informada, También, fomentar alta autoestima.
Del mismo modo, establecer redes de apoyo con diversos sectores, organismos gubernamentales y no gubernamentales, a fin de asegurar que los hogares y las escuelas sean lugares seguros y libres de violencia física, emocional y verbal. A la par de promover estilos de vida saludable. Para educar a toda la población sobre la salud mental, los trastornos mentales y cómo buscar ayuda. En concreto, combatir el estigma asociado a los problemas de salud mental para alentar a los adolescentes a buscar ayuda sin temor.
El hombre como sujeto cognoscente, se enfoca en obtener el conocimiento a lo largo de la historia. Aprehender el mundo, es una búsqueda incesante, para lo cual se vale de diversos procesos, uno de ellos la investigación, asumiendo posturas paradigmáticas, enfoques, metodologías y una serie de procedimientos, en el marco del conocimiento científico, tal cual se desglosan, tomando en consideración el propósito general de comprender el sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental del adolescente del sector Potrerito en el municipio Palavecino del estado Lara.
Lo anterior, requiere asumir una postura ontológica. Heidegger (1988), concibe la ontología como “La metafísica de la existencia que se encarga de descubrir la constitución del ser. Es la doctrina del ser” (p. 10). Es decir, se refiere a las condiciones de posibilidades de las existencias o al ser mismo en su apertura originaria. Significa que es la naturaleza en que el ser humano percibe o concibe un ambiente, la realidad en un contexto, asumiéndose en este estudio la subjetividad e intersubjetividad.
A este respecto, Betancourt y Pérez (2021), considera la subjetividad como la “experiencia individual, personal e interna de un individuo. Es la perspectiva única y particular que cada persona tiene del mundo, basada en sus propias percepciones, sentimientos, pensamientos, creencias, experiencias y valores” (p. 33). Es inherente a cada persona y es única para ella. Se refiere al mundo interior de la conciencia, los pensamientos, las emociones, producto además de, las experiencias, la historia de vida y las características particulares.
En cuanto a la intersubjetividad, para los citados autores, se refiere a la comprensión y el acuerdo mutuo entre dos o más individuos sobre un tema o una experiencia. Implica la capacidad de compartir y entender las perspectivas de los demás, así como la construcción de significados compartidos a través de la interacción social, compartida por medio de la interacción entre individuos. Se desarrolla a través de procesos sociales, culturales y lingüísticos; lo cual es relevante para conocer el sistema de creencias con los valores, locus de control; entre otros aspectos hacia la promoción de la salud mental del adolescente.
Es en este punto del discurso, me plantee una inquietud ¿Cómo conocer esa realidad?, la respuesta fue a través de la epistemología que para Sandin (2022), “Es un intento de explicar cómo obtendremos un determinado conocimiento de la realidad y que estas se deben asignar a las interpretaciones que realizamos y a las compresiones que alcanzamos” (p.47-48). Por ello, la relevancia de adoptar una postura epistemológica que permitió conocer la realidad que estuvo en constante construcción desde la perspectiva de los actores sociales.
En este orden de ideas, epistemológicamente asumí la postura del construccionismo social, que de acuerdo con Parees (2021), es una perspectiva teórica en las ciencias sociales que sostiene que muchos aspectos de la realidad considerados "naturales" u "objetivos" son en realidad construcciones sociales. Es decir, son creados y mantenidos a través de la interacción social, el lenguaje, la cultura y los procesos históricos. En lugar de ver la realidad como algo que existe independientemente de la mente humana, el construccionismo social argumenta que la comprensión del mundo está moldeada por las interpretaciones y los significados que le da cada sujeto a través de las prácticas sociales e interacciones. De ahí, el sistema de creencias son construcciones sociales influenciadas por el contexto cultural, histórico y social.
Por otra parte, de acuerdo con Sandín (2022), la metodología de una investigación se basa específicamente en un conjunto determinado de procedimientos estructurales que permite la observación y explicación de una realidad que pide o no tener una estructuración de orden lógico. A nivel metodológico, el paradigma adoptado fue el interpretativo, pues como señala Piñero et al. (2020), todo conocimiento es una interpretación. De allí, que adopté la interpretación como medio de conocer y aprehender el mundo, me llevó a identificar en esta premisa posturas ontoepistémicas muy particulares, asumiendo como esencia la interpretación del propio mundo y de quien busca conocer y aprehender una realidad específica.
Dicho paradigma, según Miranda y Ortiz (2020), promueve el “análisis situacional del fenómeno. Una vez que se entienden sus particularidades, se posibilita el desarrollo de metodologías que procuran entender y significar las relaciones que se establecen en la singularidad de las realidades” (p. 9), cuyo objeto fue el desarrollo de conceptos que ayudaron a comprender los fenómenos sociales, dando la importancia necesaria a las intenciones, experiencias y opiniones de todos los participantes, en este caso del sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental del adolescente.
De modo que, el paradigma adoptado se vinculó con el enfoque cualitativo, naturalista, el cual abordó la realidad del sujeto en el mismo contexto donde se desenvuelve en el día a día; como lo menciona la citada fuente, es un campo interdisciplinario y en ocasiones contradisciplinar. Del mismo modo, es necesario destacar que se asumió la metodología fenomenológica, en el marco de una realidad que se construye, es dinámica y particular para quien la vive, esta metodología según Castillo et al. (2020), se basa en la filosofía de Husserl y en el método de comprensión de Weber; asimismo, parte de la “estructura del contenido y de la interpretación de la realidad a través del significado subjetivo...” (p. 1).
Al mismo tiempo, considere pertinente apoyarme en la hermeneútica, pues para Heidegger (1988), el hombre es un ser interpretativo, que la interpretación no es un instrumento para adquirir conocimiento, sino un modo de ser de los seres humanos” (p. 339). Por lo tanto, dado que el ser humano es per se interpretativo, fue necesario buscar en su esencia misma la comprensión de las cosas, es decir, como se interpretó desde el sistema de creencias la promoción de la salud mental del adolescente del sector Potrerito en el municipio Palavecino del estado Lara.
Para orientar el proceso investigativo, se seleccionó el sector Potrerito en el Asentamiento Campesino La Mata, municipio Palavecino del Estado Lara, comunidad con 34 años de fundada. De la misma manera, en esta localidad hace vida activa el Consejo Comunal “Landaeta”, teniendo a su cargo la gestión, la representatividad del poder popular, debidamente registrado y avalado por el Ministerio de las Comunas.
En este sentido, Taylor y Bogdan (1990) afirman que “el escenario ideal para investigar es aquel en el cual el observador obtiene fácil acceso, establece una buena relación inmediata con los informantes y recoge datos directamente afines con los intereses investigativos” (p. 39). A tal efecto, la investigación se desarrolló con tres (3) versionantes claves, dada su relevancia en el escenario abordado, así como su dominio del fenómeno estudiado. A este respecto, se abordaron a padres de 3 adolescentes; habitantes del sector donde se ejecutó la investigación.
Asumida las posturas ontoepistémicas, así como la metodología fenomenológica y los versionantes clave, se describió el nivel procedimental. Para ello, se aplicaron las siguientes técnicas y procedimientos: La entrevista a profundidad: Se realiza para ampliar, profundizar y validar la información, sobre todos aquellos aspectos considerados importantes o claves para la interpretación de datos y testimonios focalizados para conocer la opinión, percepción y significado que los actores le otorgan a aspectos específicos de la salud mental del adolescente.
En el análisis de la información se aplicó la categorización que para Taylor y Bogdan (1996), se refiere a redactar una lista de conceptos, temas, interpretaciones, tipologías y proposiciones que surgen del análisis inicial, hasta depurar las categorías; luego procedí a codificar los datos. La validación de la información recolectada se ejecutó a través de la triangulación de fuentes. De igual manera, fue relevante para la credibilidad del estudio, una vez analizada la información fue revisada con cada actor lo que permitió determinar si realmente se captó la esencia de su percepción, que llevó a comprender e interpretar el sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental de los adolescentes residentes en el sector Potrerito.
El presente apartado expone un panorama conceptual sobe la interpretación de la información suministrada por los informantes clave, describen los elementos emergentes en relación con la promoción de la salud mental del adolescente. Es importante resaltar, que los aportes están impregnados de sus creencias, valores, ideologías, entre otros que rigen el accionar de cada participante e influyen en la emisión de sus percepciones. Para ello, se trabajó con las siguientes categorías:
Tabla 1. Categorías y Etiquetas
Es importante mencionar que, desde las voces de los versionantes, emergieron las categorías y etiquetas presentadas en la tabla anterior. Respecto a las creencias, la subcategoría salud mental a punta a los siguientes hallazgos: la versionante 1 SD, concibe dificultades al respecto, pues se presentan en personas específicas de la población, “por ejemplo un borrachito por ponerse a tomar puede terminar loco, o si se drogan van a terminar enfermos de la cabeza, mira a mi iglesia va un señor que tiene problemas y está enfermo de la cabeza, es el único que se porta así”.
Esta versionante en su sistema de creencias concibe que alteraciones en la salud mental están asociadas a ciertas condiciones o situaciones, “Eso es para los agresivos, que se enferman por consumir drogas, alcohol, hacer mezclas raras y quedan tocados. Es mejor que gasten esfuerzos para los que necesiten”, dejando de experimentar que la salud mental puede afectarse en cualquier persona y como tal, es necesario trabajar en su cuidado y bienestar.
De modo que, se interpreta que el sistema de creencias de los entrevistados, apuntan a concebir la salud mental como un tema si se quiere ajenos a ellos, ya sea por su edad, los hábitos que emiten o el entorno familiar. Considera el versionante 5 “yo creo que no son personas fuertes, que son como débiles, que necesitan que otros le digan las cosas. Me da a veces hasta tristeza o me siento mal porque ellos no son capaces de resolver sus problemas y buscan a ellos que se meten en sus cabezas”
Estos sistemas de creencias pueden ser limitantes para la promoción de la salud mental, pues el sistema de creencias según Whitakker (1999), son constructos positivos o negativos más o menos duraderos que implican expectativas cognitivo-conductuales relacionadas con los diferentes aspectos de la vida de los individuos. Se manifiesta en la tendencia actuar, por ejemplo, ante la salud e higiene mental del adolescente.
Estos significados que otorgan los actores entrevistados sobre la salud mental, coinciden con los datos aportados por Saraiba (2022), quien en la investigación desarrollada señala a los adolescentes como una población especialmente vulnerable en el acceso de sus derechos generales y, sobre todo, en lo relativo a la salud mental. Incluso, reportando casos de riesgo suicida frente a situaciones de violencia intrafamiliar y escolar.
En este orden de ideas, emergió como categoría la contención emocional. Al respecto, en la etiqueta emociones, los hallazgos reflejan lo siguiente: la versionante clave 1, SD, expresa “A veces me siento mal, tengo ganas de llorar, me encierro en mi cuarto y entonces yo digo ¿por qué me está pasando, “Me voy a volver loca”, “me da miedo enfermarme que me ponga mal de mi cabeza eso me preocupa, es que uno se entera de tantas cosas, por ejemplo, conocidos que tú lo veías tranquilo y de repente salen matándose”.
Es decir, experimentan emociones que en palabras del organismo Ayuda Psicológica (2021), denomina estados anímicos que manifiestan una gran actividad orgánica, que se refleja a veces como un “torbellino de comportamientos externos e internos” (p. 1), y otras con estados anímicos permanentes. Estas se conciben como un comportamiento que puede ser originado por causas externas e internas; que puede persistir en el tiempo, incluso, una vez que ha desaparecido el estímulo y que acompaña necesariamente, en mayor o menor grado, toda conducta "motivada" .
Además de lo mencionado, dichos hallazgos develados en las voces de los versionantes clave, coinciden con lo expresado en Perú por parte de Bardales-Encinar, et al. (2021), respecto al déficit de regulación emocional en adolescentes, que desencadenan estados de ansiedad y depresión; lo cual lle va a resaltar como necesario enfocarse en la promoción de la salud mental de este grupo de la población.
Inmerso en lo anterior, cobra protagonismo la etiqueta apoyo familiar, se interpreta el escaso apoyo familiar ante situaciones que involucran emociones en los adolescentes, hallazgo que contrasta con lo mencionado por Padilla-Languré, et al. (2024), al considerar que involucra una mezcla de recursos personales y psicosociales, actitudes, afectos y comportamientos positivos que permiten a la persona enfrentar los retos que se le presentan en la vida, a nivel personal, familiar, social y escolar.
En este caso concreto, los hallazgos no permiten percibir (según la entrevista realizada) el apoyo familiar esencial en el cuidado de la salud mental e integral de los hijos. Ello a pesar de que dicho núcleo primario desde el aporte de Bianco (2020), es la célula fundamental del tejido social, con la dirigencia de los padres quienes requieren aplicar con equilibrio la autoridad y el afecto, propiciando una connivencia de respeto, tolerancia y sobre todo compresión ante los retos propios de la vida cotidiana, para la promoción de la salud mental.
De modo que, es necesaria la promoción de la salud mental, para desarrollar la contención emocional que, en palabras de Sánchez y Condori, (2018), como el conjunto de procedimientos básicos que tienen como objetivo tranquilizar y estimular la confianza de una persona que se encuentra afectada por una fuerte crisis emocional. Es una intervención de apoyo primario que se realiza en un momento de crisis para asistir a la persona y animarla a restablecer la estabilidad emocional y facilitarle las condiciones de un continuo equilibrio personal, con el abordaje oportuno de casos de depresión o ansiedad en esta etapa del ciclo vital, como lo evidenciaron Padilla-Languré, et al. (2024).
En señalamiento a la categoría promoción de la salud mental, resalta la Necesidad de Atención, el Versionante 3 LA expresr “Creo que es algo bueno cuando una persona tiene problemas mentales y busca ayuda, eso puede generar un cambio que necesite o lo ayude”. Pero, con esta postura contrasta el Versionante 2. JG Varón, quien menciona “En mi familia se enseña a qué somos fuertes, no necesitamos de un psicólogo o psiquiatra, uno tiene que aprender a resolver sus problemas, jamás ninguno ha ido a ver a un profesional de esa área, no los necesitamos, ¿para qué vamos a ir a verlos? ¿A qué nos digan que estamos locos? Que debemos estar en un manicomio”.
Es decir, uno de los versionantes no considera necesaria la atención de la salud mental, lo cual es una postura discordante con lo establecido por la OMS (2018), sobre el desarrollo de estrategias de afrontamiento no medicalizadas y no aditivas, con una comprensión de nosotros mismos y de nuestros cuerpos según la cual, nuestros cuerpos no son únicamente entidades biológicas, sino entidades sociales.
En suma, tales sistemas de creencias develados desde las voces de los versionantes clave, se interpretan como una dificultan para la promoción de la salud mental del adolescente, a pesar de lo planteado por la Organización Panamericana de la Salud (2024), que resalta el apoyo familiar, así como el autocuidado. Es decir, las decisiones y acciones que la persona lleva a cabo en beneficio de su propia salud. No obstante, los hallazgos permiten discernir escaso apoyo familiar para adolescentes que no regulan sus emociones, constituyendo con situaciones de riesgo para este grupo de edad.
En este punto del discurso, al colocar en relieve las voces de los actores entrevistados, busqué dar un sentido y explicación a estos relatos presentes. Asimismo, se menciona lo siguiente: las entrevistas ejecutadas permitieron resaltar la presencia de creencias orientadas a concebir que la salud mental cuando presenta alteraciones es en el caso de personas que se tornan agresivas y violentas. Conciben a la adolescencia como una etapa del ciclo vital del ser humano exento de alteraciones en este aspecto.
Aunado a ello, consideran como escasa la incidencia de alteraciones de la salud mental, por lo cual en el entorno no son frecuentes diversas actividades de promoción, pues los adultos prefieren enfocarse en actividades cotidianas, percibiendo que los adolescentes requieren autoridad, estar inmersos en una serie de actividades, desvirtuando aquellas manifestaciones de necesidad de orientación.
Respecto a develar los significados que otorgan a la promoción de la salud mental del adolescente, privan significados hacia el negativismo, conseguir que las personas que necesitan atención por equipos especialistas para la salud mental son “débiles, faltos de voluntad con voluntad débil sin voluntad “, por lo cual solicitar ayuda, manifestar deseos de orientación pueden ser objetos de recriminaciones, al no contar con el apoyo familiar. Seguidamente, al interpretar el sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental, predomina en los actores entrevistados un sistema de creencias a concebir como poco relevante la salud mental, con tendencias a aislarse en vez de interactuar en el núcleo primario para ganar ese apoyo en la búsqueda de atención por equipos interdisciplinarios.
De modo que, al comprender el sistema de creencias sobre la promoción de la salud mental del adolescente, en estos escenarios familia y la comunidad como agentes de socialización por excelencia transmiten en las verbalizaciones y en los contactos de la vida cotidiana creencias irracionales a concebir los problemas de salud mental como de poca incidencia, con manifestaciones de agresividad, consumo de sustancias psicóticas y estupefacientes o bien como resultado de alteraciones genéticas. Es decir, no hay una cultura que resalte la salud mental como esencial en todas las etapas del ciclo vital.
Cumplidos con los procedimientos correspondientes de la investigación y sobre la interpretación de los hallazgos, se recomienda lo siguiente: Dar a conocer los resultados del estudio a los padres de los adolescentes, de modo tal que inicien procesos de orientación para la promoción de la salud mental de esta población, uniendo esfuerzos para su bienestar integral.
Es necesario entonces, iniciar procesos de orientación a los padres, para que en los hogares la dinámica familiar se caracterice por ser operativa con expresiones de afecto, ejercicio operativo de la disciplina, comunicándose de modo asertivo, interactuando con respeto, tolerancia y colaboración necesarios para el bienestar bio-psico-social de los adolescentes.
A las autoridades del sector salud, se les insta a planificar y ejecutar diversas actividades para la promoción de la salud mental. Por ejemplo, crear espacios de reflexión, donde los padres puedan intercambiar experiencias sobre las relaciones interpersonales con sus hijos (as), a fin de hacerla más operativa, destacando la importancia de asumir un estilo de crianza democrático en el que se ejerza la autoridad (si maltratos), expresen afecto al adolescente y lo formen en el conocimiento y control de las emociones básicas.
Por último, se recomienda dar a conocer los resultados de este estudio a las autoridades encargadas de velar por la familia y la salud integral de la población, a fin de lograr acuerdos y convenios con diferentes instituciones gubernamentales y no gubernamentales que puedan facilitar apoyo en el proceso de promoción de la salud mental de los adolescentes.
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